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Qué es la inflación y cómo controlarla

Aquí te contamos qué es la inflación y cómo controlarla. Además, te hablamos de los diferentes tipos de inflación y de cómo afectan a la economía de un país.
Qué es la inflación y cómo controlarla

En qué consiste la inflación

La inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios de un país durante un periodo de tiempo, normalmente, un año. La inflación refleja la pérdida sistemática del poder adquisitivo de la moneda. Se pierde el valor real del medio interno de intercambio. Para medir el crecimiento de la inflación se usan índices, como el índice de Precios al Consumidor (IPC).

Existen diversos factores que pueden provocar inflación. En base a ellos, se distinguen varios tipos de inflación:

  • Inflación por consumo o demanda: este tipo de inflación obedece a la ley de la oferta y la demanda. Si la demanda de bienes excede la capacidad de producción o la importancia de bienes, los precios tienden a aumentar.
  • Inflación por costes: se produce cuando el precio de las materias primas, como el cobre, el petróleo o la energía, aumenta. Esto provoca que el productor incremente sus precios para poder obtener ganancias.
  • Inflación autoconstruida: esta inflación se da cuando se prevé un fuerte incremento de precios en el futuro, por lo que se comienzan a ajustar desde antes para que el aumento sea gradual.
  • Inflación por expectativas de inflación: es un círculo vicioso. Esto se suele producir en países con una tasa alta de inflación, donde los trabajadores piden aumentos de salarios para contrarrestar los efectos inflacionarios, lo que da paso a que los empresarios eleven los precios. 


La inflación según su magnitud

La inflación puede tener distintos grados de importancia. Se distingues tres categorías:

Inflación moderada: se produce un incremento los precios lento. La inflación moderada se produce cuando los precios se mantienen de forma relativamente estable, con aumentos que no llegan al 10% anual.

Inflación galopante: se produce una pérdida muy importante y muy rápida del poder adquisitivo, que suele ser provocada por grandes cambios económicos en un país. La inflación galopante sucede cuando los precios incrementan las tasas de dos o tres dígitos (del 30, 120 o 240%, por ejemplo) en un plazo promedio de un año.

Hiperinflación: son aumentos de precios de más del 1.000% anual. Provocan graves crisis económicas, ya que el dinero pierde, prácticamente, casi todo su valor, mientras que los bienes y servicios pasan a tener un precio excesivo. Es una inflación anormal que anuncia que un país está viviendo una grave crisis económica. Este tipo de inflación suele deberse a que los gobiernos financian sus gastos con emisión de dinero inorgánico sin ningún tipo de control.


Cómo protegernos de la inflación

La inflación afecta negativamente al desarrollo económico, pues altera el adecuado funcionamiento de los mercados al distorsionar la información respecto de la escasez de los bienes y servicios. Lo que provoca es que las personas puedan comprar menos cantidad de cosas por el mismo dinero. Por ello, es más difícil poder planear actividades de inversión, consumo o ahorro. Perjudica especialmente a los que poseen menos ingresos, que no tienen medios para protegerse.

La inflación es una amenaza constante para toda economía. Para protegerse de la inflación es recomendable reducir el gasto, buscando un equilibrio entre las cosas que se pueden comprar y la cantidad de dinero en circulación.

A lo largo del tiempo se han sugerido diferentes métodos para dejar atrás el problema de la inflación. Estos varían en función de la vertiente económica. Algunos ejemplos de acciones para prevenir o reducir la inflación son:

Los bancos centrales tienden a incrementar la tasa de interés de la deuda pública. Así, se incrementan también las tasas de interés en los préstamos al consumo (tarjetas de crédito, hipotecas, etc.). Al aumentar las tasas de interés del consumo, se frena la demanda de productos. Sin embargo, el problema de frenar la demanda de productos es que se frena a la industria que los produce, lo que puede llevar a un estancamiento económico o al desempleo.

Algunos teóricos apoyan la idea de combatir la inflación fijando la tasa de cambio de la moneda local frente a las divisas fuertes, especialmente el dólar. Otros creen que lo mejor es bajar los impuestos y dejar que la tasa de cambio flote según las fuerzas del mercado.

En el pasado, se controlaban los precios de los productos. Es lo que hacía Dioclesiano en la antigua Roma, pero actualmente los resultados suelen ser muy negativos. Si se congelan los precios, la producción disminuye y se produce escasez. Como la gente necesita comprar productos básicos, tendrán que adquirirlos a un precio más alto del habitual y podrían llegar a recurrir al mercado negro.


El caso contrario: la deflación

La deflación es la bajada generalizada y prolongada del nivel de precios de los bienes y servicios que componen la economía de un país.

Con la deflación se crea un círculo vicioso en el que, al caer la demanda, se reducen los beneficios de las empresas debido a la bajada de precios que se han visto obligadas a imponer para poder conseguir ventas. La consecuencia es una reducción de los costes, por lo que tendrán que reducir también su plantilla de empleados. Si la gente se queda en paro, la demanda seguirá disminuyendo y provocará una gran caída de las compras.

Al bajar los precios, el PIB se reduce automáticamente, pero si un Estado posee deuda, esta no disminuirá, todo lo contrario. El hecho de que la deuda aumente en relación al PIB, provocará que haya más probabilidad de que se produzca un impago del Estado. También se le añade el encarecimiento del tipo de interés, ya que este es el acordado más la tasa de deflación.

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