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Pueden echar a un anciano de una residencia, te explicamos cómo puede suceder

Los problemas financieros y familiares son los que más se repiten en cómo pueden echar a un anciano de una residencia.
Pueden echar a un anciano de una residencia, te explicamos cómo puede suceder

Los problemas financieros y familiares son los que más se repiten en cómo pueden echar a un anciano de una residencia.

Actualmente, los recortes económicos, el paro y la bajada de la natalidad son algunos de los principales problemas a los que se enfrenta el ciudadano medio. Sin embargo, no solemos pararnos a pensar en cómo les afecta a nuestros mayores, y cómo pueden echar a un anciano de una residencia es uno de los efectos.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 270.000 personas mayores tienen su vivienda en residencias para la tercera edad. Este número se ha triplicado en la última década debido al aumento de la población anciana. Los adultos que conforman la población activa de una sociedad asumen el pago de las pensiones de sus mayores. Sin embargo, con la aplicación de nuevas leyes este 2019, es más complicado tener una pensión digna y jubilarse a los 65 años.

La edad de jubilación se encuentra en una fase de ampliación gradual que deriva desde los 65 años hasta los 67, según los años que hayas cotizado, y que tendrá su fecha fijada en 2027. Mientras tanto, los ancianos están padeciendo estos cambios y éste es uno de los grandes motivos por los que pueden ser echados de una residencia.

Antes de hablar de más causas por las cuales los ancianos pueden perder su lugar de asilo, recopilamos los derechos que tienen al vivir en estos espacios.

Derechos de los ancianos residentes en una residencia

La legislación dedica y reconoce una serie de determinados derechos a los ancianos que residen en residencias geriátricas. Con ellos, se recuerdan y se amparan varios de los derechos humanos universales que tenemos, y que en muchas ocasiones se olvidan o vulneran:

  • Derecho a la información y participación en residencias públicas.
  • Derecho a determinar la residencia como su vivienda.
  • Derecho a no ser discriminados.
  • Derecho a la intimidad y no a la propagación de los datos del usuario.
  • Derecho a no ser sometido a limitaciones ni a ser suspendido de servbicios físico o farmacológicos sin una spervisión y prescripción médica.  
  • Derecho a la continuación de a prestaciión de los servbicios según las condiciones establecidas en el contrato, sin ningún inconveniente  en la actualización del ïndice de Precios de Consumo (IPC)
  • Derecho a la tutela y protección de la administración pública.

Además, con la aprobación de la Ley de Dependencia, los ancianos que sean dependientes y tengan ese reconocimiento legal, tendrán una serie de derechos específicos.

A esta lista, se añade el derecho a ingresar en una residencia pública o la posibilidad de recibir un subsidio por parte de la Administración para poder ingresar en un asilo, todo ello si reunimos una serie de condiciones específicas.

Una vez hemos visto las atribuciones que poseen las personas mayores que viven en una residencia, analizamos más en profundidad las causas por las cuales un anciano puede ser echado de una residencia de carácter público o privado.


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Motivos por los que pueden echar a un anciano de una residencia pública o privada

Problemas de convivencia entre los ancianos residentes.

  • Situaciones de violencia o altercados contra los trabajadores que asisten a los mayores. En estos casos, es un tema delicado ya que tiene mucho que ver con cómo es la persona: si tiene alguna enfermedad física o mental, su forma de ser, entre otros.
  • En el caso de las residencias privadas, la falta de pago de alguna de las mensualidades. En general, suele ser cuando acumulan una deuda de varios meses. Para llegar a expulsar a un residente, deben habérselo comunicado con un preaviso de 10 días a los familiares o el tutor del anciano.
  • Hay situaciones en las que los familiares o el tutor a cargo del pago de la residencia privada se despreocupan y/o se olvidan de la persona mayor que vive en el asilo. En estos casos, se realiza un proceso de desahucio que se debe de comunicar a los Servicios Sociales de la Comunidad Autónoma en la que se encuentre.
  • En todos los casos, pero en específico aquellos que son por problemas económicos, la expulsión de un anciano de una residencia debe de ser la última de las medidas que habría que llevar a cabo. Hay muchas herramientas y procesos por los cuales se puede evitar tener que llegar a ese final.

Debemos velar en todo momento por el bienestar y el disfrute de nuestros mayores, ya que después de toda una vida trabajando se merecen los mejores cuidados y atenciones en este período de su vida. Al fin y al cabo, algún día nosotros estaremos en esa situación.

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