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El origen de los billetes: el papel moneda

El origen de los billetes no es tan antiguo como creemos. También llamados papel moneda, los billetes surgen gracias a un hombre que intentó salvar a Francia de la bancarrota.
El origen de los billetes: el papel moneda

Estamos tan acostumbrados a tener en nuestras carteras billetes y monedas indistintamente que parece que llevemos toda la vida conviviendo con ellos. Sin embargo, los billetes o el papel moneda son un invento relativamente reciente, pues empezó a hacerse realidad en el siglo XVIII.


Los primeros billetes de la historia

Aunque el dinero papel apareció por primera vez en China en el siglo VII, no se instaura oficialmente hasta el año 812. Los billetes más antiguos conservados son del siglo XIV, los llamados Kuan chinos.

En Europa, los primeros billetes surgieron bastante más tarde en Suecia en el año 1661. Ocurrió gracias a Johan Palmstruch, quien los imprimía y los entregaba como recibo o resguardo a aquellas personas que depositaban oro o plata en el Banco de Estocolmo, que fundó él mismo. Estos primeros billetes tenían forma de rectángulo y en ellos se incorporaba la firma de las autoridades para garantizarles valor.

Muy pronto empezaron las falsificaciones. Para combatir las trampas, surgen las marcas de agua, tintas especiales o imágenes de próceres. Por ejemplo, en Escocia fueron los primeros en grabar la imagen del rey en sus billetes y los imprimen en diferentes colores.

A España llegan en 1780 durante el reinado de Carlos III. Su uso se popularizó rápidamente por ser mucho más cómodo de llevar, pues así no hacía falta cargar con pesadas bolsas llenas de monedas.


El inventor del papel moneda

El responsable de que el papel se convirtiera en dinero oficialmente y cobrara un valor que nunca antes había tenido fue el escocés John Law, nacido en Edimburgo en 1671. Gracias a él los billetes se empezaron a emplear a gran escala.

Este hombre comenzó siendo un conocido jugador por los tugurios de Londres a finales del siglo XVII. Muchos lo definían como un jugador empedernido y un vividor, pero lo cierto es que así se convirtió en un rico financiero. Su vida se basó en el exceso. Solía ganar todas las partidas que jugaba, en una época en la que las deudas se pagaban con cofres de monedas, títulos de propiedad y otras formas que demostraban la riqueza.

A pesar de que los billetes ya existían en China desde hacía tiempo, a Law se le ocurrió poner en marcha la circulación del papel moneda. Esta idea surgió para reactivar la economía de Francia, sumida en grandes deudas que estaban paralizando el país.

Law era un hombre cosmopolita, más preocupado por las ideas que aportaba que por el dinero que ganaba. Su curiosidad le llevó a proponer que un banco central emitiera dinero para respaldar al Estado. Fue así como fundó el Banco General, que después sería Real.

Sin embargo, en 1720 cayó en bancarrota debido a los abusos que Law cometía por la noche, pues usaba el dinero para financiar sus extravagancias. Esta crisis,  que afectó por completo a todo el país, obligó a Law a huir a Italia, donde pasó sus últimos años, hasta que murió en 1729 en Venecia.

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