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Impacto medioambiental del carbón

Es uno de los grandes materiales que más dañan a nuestro planeta, por eso es importante que tengamos conciencia sobre el carbón.
Impacto medioambiental del carbón

La utilización del carbón como fuente energética se da por medio de la combustión que libera grandes cantidades de gases. En este procedimiento, se liberan sustancias que son altamente contaminantes para nuestro medio ambiente, ya que se vierten en él y traen consigo efectos nocivos tales como la lluvia ácida, el efecto invernadero y la generación de smog, una nube formada por una mezcla de dióxido de carbono, humos y hollines en suspensión que se forma sobre todo sobre las grandes ciudades. Estos son solo tres de los grandes problemas que conlleva el uso de carbón.

Según un informe compartido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación que se genera por la utilización de combustibles sólidos como es el carbón, provoca que sea el 5% del causante de las muertes en nuestros hogares y de las enfermedades en 21 países alrededor del mundo, como son en gran parte los de África. Por ello, vamos a ver qué es y de qué se trata el carbón, y cuáles son las consecuencias que puede acarrearnos.

¿Qué es el carbón y cuáles son sus principales usos?

El carbón mineral es una roca que contiene además una mezcla de grandes dosis de hidrógeno, azufre, nitrógeno y oxígeno. Se originó a partir de vegetales que se encontraban en los pantanos y las lagunas y se remontan hace unos 350 millones de años.
Además, es uno de los combustibles fósiles que más alto contenido en CO2 posee. Por eso, cuando se quema el carbón sus gases contribuyen a elevar el porcentaje de efecto invernadero natural de todo el planeta y, como consecuencia, favorece el calentamiento global y el cambio climático en la Tierra.

Su utilización provoca graves daños. Las explotaciones mineras son uno de los ejemplos más claros que podemos observar, ya que producen grandes impactos en el suelo que pisamos, el agua que bebemos y en el aire que respiramos. Otro de sus usos que podemos ver en la actualidad es en las plantas termoeléctricas para generar energía como la electricidad, o también en la industria de la siderurgia y en las fábricas de cemento y ladrillos.

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Aunque el carbón ha sido sustituido en muchos de sus usos por el petróleo y el gas natural en el siglo XXI, su uso sigue siendo uno de los más sucios y perjudiciales dentro de los combustibles fósiles. Tras la Revolución Industrial, el carbón mineral ha ido desplazando al carbón vegetal tan perjudicial del que hablábamos. Sin embargo, con ello se ha iniciado una emisión masiva de gases de efecto invernadero.

¿Cómo afecta el carbón al cambio climático?


Otro de los datos a tener en cuenta es que el carbón es el responsable del 16% aproximadamente del calentamiento global que se genera, además de ocupar el segundo puesto como mayor contaminante atmosférico después del CO2. Tiene la capacidad de atrapar la radiación del sol y volver a irradiarla en la atmósfera transmitiendo calor. También afecta a la generación de nubes en el cielo y a la previsión de lluvias, y cuando se halla sobre la tierra favorece a que el hielo y la nieve acaben fundiéndose.

Por eso, reducir sus emisiones es uno de los puntos clave para mejorar así nuestra salud y detener el cambio climático. Según varios estudios, en la lista de los 10 países que más producen, y a su vez consumen carbón está encabezada por China con unos 3657 millones de toneladas, seguida por Estados Unidos con 922 millones de toneladas y la India en tercer lugar con 606 millones de toneladas, unas cifras desorbitadas que asustan.

Consecuencias del uso del carbón


Estas son algunas de las principales consecuencias que trae el uso del carbón en nuestro ecosistema:

  • Desde el uso del carbón vegetal, se relaciona con el incremento de la deforestación de los bosques y la escasez de la madera.
  • La contaminación del aire que respiramos, el suelo y el agua del grifo que utilizamos en nuestros hogares.
  • En Europa provoca alrededor de unas 600.000 muertes cada año, y la cifra aumenta peligrosamente cada vez más, superando a los accidentes de tráfico.
  • Contribuye a la destrucción de los hábitats y ecosistemas de las especies que conviven alrededor de las minas.
  • Las explotaciones mineras a cielo abierto generar líquidos que se van desprendiendo durante el trabajo que se hace en ellas, y acaban en nuestros bosques y campos.


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