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Diferencia entre crédito y deuda

Conoce la diferencia entre crédito y deuda, dos conceptos muy similares pero a los que les separa una sutil diferencia. Además, te contamos las ventajas e inconvenientes de endeudarse.
Diferencia entre crédito y deuda

Crédito y deuda

Tanto en un crédito como en una deuda, existe una obligación y un compromiso por parte de una persona física o jurídica de devolver lo que se ha pedido (suele ser una cantidad de dinero) con unas condiciones pactadas previamente.

En ambos casos están presentes dos partes: el deudor, aquella persona física o jurídica que emite la deuda y contrae la obligación de devolver el bien o servicio prestado más unos intereses, y el acreedor, aquella persona física o jurídica que desembolsa la cantidad y que recibe los intereses a cambio.

La principal diferencia entre crédito y deuda es que el crédito puede haber sido ya devuelto o no, mientras que una deuda se genera porque no se ha devuelto aquello que se pidió.


Tipos de deuda

Se pueden distinguir, a grandes rasgos, dos tipos de deudas:

Deuda pública: es aquella que tienen los estados frente a particulares, otros estados u organismos internacionales de crédito. Normalmente, esta deuda consiste en la emisión de títulos de valores.

Deuda privada: es aquella en la que dos o más particulares tienen obligaciones entre ellos.

Además, podemos diferenciar entre una deuda externa, aquella que implica acreedores extranjeros, y la deuda interna, aquella que se contrae con acreedores de origen nacional.


Créditos a la emisión de deuda pública

Existen muchos tipos de créditos: los bancarios (créditos concedidos por los bancos, como los préstamos, créditos al consumo o créditos personales), los hipotecarios (créditos concedidos por las entidades financieras para pagar un inmueble adquirido) o los comerciales (créditos concedidos por los fabricantes para financiar los bienes que compran los consumidores, créditos a la inversión, pagarés de empresa, etc.).

Nos centraremos en los créditos a la emisión de deuda pública, pues son los que afectan al conjunto de la población y no a un particular.

Los créditos a la emisión de deuda pública se refieren a aquella cantidad de dinero que piden las compañías y los gobiernos para recaudar fondos para poder pagar una deuda. La empresa o el gobierno que pide el dinero (se está emitiendo la deuda) tiene que pagar al prestador, previo acuerdo, una tasa de interés fija a lo largo de un periodo de tiempo determinado. El pago podrá ser mensual, trimestral, etc. Cuando finaliza dicho periodo, el prestatario debe haber pagado por completo al prestador.


Deuda, ¿beneficio o perjuicio?

En la actualidad, no se podría hablar de desarrollo económico sin tener en cuenta la emisión de deuda. Esto permite a las diversas entidades disponer de liquidez cuando la necesiten y planificar estrategias a medio o largo plazo para poder mantenerse financieramente.

Ahora bien, el endeudamiento también tiene consecuencias negativas, como cuando la deuda no se usa para fines que puedan ampliar el desarrollo de la comunidad de un país o una ciudad. Si las razones del endeudamiento son ajenas a este objetivo o se hace por motivos especulativos, podría derivar en un mal uso de la deuda e, incluso, podría tener consecuencias delictivas. Es importante que la deuda sea usada en beneficio del desarrollo, por ejemplo, para cubrir áreas como la salud, la educación, la tecnología, las vías de comunicación, la vivienda, etc.

El buen uso de la deuda para financiar bienes o servicios que aporten algo positivo a la sociedad, permitirá que se pueda devolver de una forma correcta y constituirá una buena inversión. Por el contrario, si se usa para financiar acciones ilegales, tan solo conducirá a la pobreza del país y la devastación de los recursos.

También existe la creencia de que unas deudas son mejores que otras, como que la deuda financiera (deuda que incluye intereses, como los préstamos, créditos o leasing) es preferible a la no financiera (deuda que no incluye intereses) porque la primera, al contar con intereses, tiene un coste menor. Sin embargo, esta afirmación no siempre es cierta.

Por ejemplo, el leasing es un préstamo y se entiende como una deuda financiera. Su ventaja a nivel fiscal es la razón por la que muchas empresas prefieren el leasing al renting. Por su parte, el renting, aunque no es un préstamo tiene la misma utilidad porque funciona como un alquiler. El renting es solo una deuda para la empresa, no es una deuda financiera. No siempre será mejor tener una deuda no financiera.

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