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Bombilla que no se funde: ¿realidad o fraude?

Tras afirmar haber conseguido una bombilla que nunca se fundía, el creador de esta hazaña se enfrenta ahora a las críticas y denuncias.
Bombilla que no se funde: ¿realidad o fraude?

Hace casi una década, el empresario barcelonés Benito Muros acaparaba el foco de atención cuando aseguró haber creado una bombilla que nunca se iba a apagar. En el año 2012 hacía sus primeras apariciones en los periódicos, revistas e informativos de televisión de nuestro país y hoy, ocho años después, sigue dando que hablar.

Este emprendedor comenzó inspirado por la famosa bombilla que brilla de forma ininterrumpida desde hace cerca de 120 años, y quería lanzar su propia versión moderna y mejorada, luchando contra la temida obsolescencia programada que reina en todos nuestros productos. De esta forma, su proyecto se basaba en la creación de una bombilla que duraría décadas sin apagarse, y pudiéndose arreglar si fuera necesario. Según explicaba él mismo para los medios, “el secreto está en la sobredimensión de sus componentes, elegidos y diseñados con resistencias mayores de las que luego en la práctica tendrán que aguantar”.

Comercialización y polémicas

Sin embargo, aunque sus teorías parecían bastante convincentes, Muros nunca pudo llegar a comercializar su producto. No ha sido hasta el verano del año pasado cuando regresó a los medios de comunicación para defender su creación e intentar volverlo a poner en el centro de todas las miradas innovadoras. Un modelo de consumo más sostenible, reducir la contaminación que genera la producción y ahorrar en el consumo de bombillas durante un largo período de tiempo han sido algunos de los argumentos que ha utilizado en la petición que ha redactado dirigida al Parlamento Europeo para acabar con la obsolescencia programada.

Meses más tarde, Benito Muros pudo poner a la venta en Amazon Iwop(I, without opslolescence), o también conocida ya por todo el público como “la bombilla que nunca se funde”. Esto supuso un gran adelanto en el objetivo del empresario, aunque no dejaron de sucederse polémicas acerca de su funcionamiento. Cada vez eran más los comentarios negativos que le acusaban de engaño y estafa por aparentar tener unas características que luego no tiene en la realidad. Tantas fueron las críticas que no solo se dudaba sobre su duración, sino también de otras propiedades más sencillas como la potencia de su luz y la iluminación.

"El señor Muros asegura que su bombilla tiene 214 lúmenes por vatio, cuando el máximo para tecnología LED ronda los 150 lúmenes por vatio. Lo que promete, simplemente, no existe. La bombilla Iwop es una buena bombilla, está en la media del mercado, pero ni mucho menos es extraordinaria", era la valoración que dejaba el director de la empresa comercializadora de iluminación Led y Spa Nacho Villén. "En marketing es inigualable, todos querríamos comprar lo que vende. Pero la realidad es que el producto no cumple lo que promete", concluía.

Con respecto a este y otros muchos comentarios similares, Muros respondía con calma que no hay ninguna trampa en lo que él vende, y que las críticas se generan por algunos incidentes legales en los que se ha visto envuelta su empresa. Además, se ofrecía a enviar de forma gratuita a blogs y empresas insatisfechas una bombilla Iwop para que la probaran de primera mano.

Riesgo en el uso de sus bombillas

Si ya no era suficiente con la mala fama que estaba forjándose la bombilla “para toda la vida”, se sumaban también los posibles problemas de seguridad que podían surgir con su utilización. Algunos de los operarios que trabajaron en la producción de la bombilla Iwop aseguraban que se habían cambiado materiales que el propio Benito Muros había empleado en los diseños de sus proyectos por otros más económicos y con menos seguridad.

"Si las bombillas normales no son reparables por un particular es porque para acceder a los componentes tienes que romper el casquillo. Esto es así por una cuestión de seguridad: si la cubierta no aguanta cierto grado de torsión, que ejercemos al enroscarla o desenroscarla, puedes recibir un chispazo, una descarga", eran las declaraciones de Marcos, uno de los ingenieros de Iwop que hablaba acerca del riesgo que suponía que se pudiera hacer la bombilla reparable en caso de rotura.

Marcos, tras haber avisado en numerosas ocasiones al inventor, fue despedido sin haber firmado nunca un contrato laboral, haber sido dado de alta en la Seguridad Social y haber cobrado si quiera un sueldo. La versión de Muros, como podremos imaginarnos, nada coincide con la del operario. Después de haber puesto una denuncia contra el ingeniero por apropiación indebida de propiedad intelectual, injurias y administración desleal, ha apuntado a su mala fe y a múltiples intentos de chantaje.

Hasta que el proceso judicial concluya y se dicte una sentencia, de momento la bombilla Iwop permanece a la venta en la página web de la empresa de Benito Muros por 33,88 euros, tras haber desaparecido de Amazon y costando tres veces más que una bombilla normal. Tendrán que ser los clientes que se atrevan a probarla los que determinen si es un fraude o realmente una eminencia en el mundo de las tecnologías.


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