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China crea una app de puntuación ciudadana como la de 'Black Mirror'

Convertir en realidad escenas de películas o series de televisión no es ninguna novedad. Te contamos lo último sobre la app de puntuación ciudadana como la del episodio de Black Mirror Nosedive.
China crea una app de puntuación ciudadana como la de 'Black Mirror'

El gobierno chino liderado por Xinjiang lleva trabajando desde el año 2014 en el proyecto de una app de puntuación ciudadana, como en Black Mirror, una de las series de más éxito de Netflix. Concretamente nos referimos al episodio Nosedive (Caída en picado).


Cultura de la sinceridad

El capítulo Nosedive plantea una sociedad regida por un sistema de calificaciones entre ciudadanos cuyo único objetivo es obtener la máxima puntuación para aumentar en la escala social. En el transcurso de los 50 minutos del episodio, nos muestran unos personajes estáticos, capaces de actuar en contra de sus principios para no ser tachados de personas ingratas o caer en la pobreza.

La puntuación se lleva a cabo mediante los teléfonos móviles personales de los personajes. Con un simple toque en sus pantallas, valoran a la persona con la que están interactuando. El mínimo es una estrella y el máximo, cinco estrellas. En función de todo ello, la aplicación muestra un indicador social con el que se juzga a la persona y con el que se les permite acceder a un nivel de vida u otro.

Netflix ha diseñado en la vida real esta aplicación bajo el nombre de Rate Me utilizando los mismos colores rosas pastel, la misma tipografía y el mismo funcionamiento. En ella se puede ver el puntaje propio o calificar a otras personas, todo ello a modo de pasatiempo.


La estrategia china

El gobierno chino, en su afán de controlar a sus ciudadanos, decidió implantar un sistema muy similar al de la serie. El proyecto está en trámites desde 2014 y se espera que en mayo de este año comience a estar activo.

Según los altos cargos, este rating generaría un sistema de confiabilidad social que permitiría obtener el máximo de información sobre una persona (comercial, social, legal y política). El objetivo principal es conseguir un país basado en una “cultura de la sinceridad” y una sociedad en la que reine la confianza.

La mayoría de ciudadanos del país está de acuerdo con esta medida. Afirman que no existe ninguna forma de conocer el pasado de una persona y que esto ayudaría a confiar o desconfiar de ciertos perfiles.

Para llevar a cabo esta iniciativa, se necesita de un gran volumen de información de los ciudadanos chinos. Por ello, ocho organizaciones privadas han puesto todo su empeño en crear bases de datos para recopilar todo lo necesario.

Una de ellas es Sesame Credit (Alibaba Group), que recolecta datos de diversa índole, desde los más comunes, tales como, nombre, género o edad. Hasta algunos más personales como multas, tipo de compras que realiza cada ciudadano, impagos, etc.


Consecuencias por incumplimiento

Toda esta información servirá para calificar a cada ciudadano por sus acciones. Cada acto tendrá una consecuencia que podrá ser positiva o negativa y, en función de ello, se podrán obtener ciertos beneficios o sanciones.

Sesame Credit pondrá en marcha un ranking en las redes sociales más populares en el que se determinará quién es de confianza y quién no.

Las personas con una puntuación alta podrán alquilar vehículos sin dejar depósito, obtendrán un sistema preferencial en créditos bancarios o en la elección de mejores colegios u hospitales.

En cambio, las personas que rompan la confianza social o que incumplan las normas serán catalogadas como “personas no confiables” y serán sancionadas por medio de limitaciones que recuerdan a las del capítulo de Black Mirror, entre las sanciones más destacadas:

  • No podrán acceder a la Seguridad Social.
  • No tendrán la posibilidad de realizar viajes y,  en caso de poder hacerlos, nunca en primera clase.
  • Serán excluidos en ciertos restaurantes u hoteles.
  • Sus hijos no podrán acceder a colegios o universidades de prestigio.
  • No podrán optar a un cargo público.
  • Tendrán limitaciones a la hora de obtener créditos bancarios.

Este sistema se une a otros proyectos que llevan años implantados en el país asiático para controlar a sus ciudadanos, como la continua vigilancia de los teléfonos móviles y las más de 20 millones de cámaras equipadas con IA (Inteligencia Artificial).

Este tipo de “avances” tecnológicos nos sitúan en un futuro incierto que casi recuerda a la distopía tratada en la novela de George Orwell 1984, donde el control ciudadano extremo es una realidad y donde toda acción por pequeña que sea tiene consecuencias.

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